Paradójicamente, los agujeros negros, considerados como la principal amenaza para estrellas y planetas que recorre el espacio, pueden tener mucho que ver con el origen de la vida. Astrónomos de la NASA adscritos al telescopio espacial Spitzer han concluido que el polvo espacial que, a un tiempo, crea planetas y siembra la vida en el Universo, se produjo en grandes cantidades como resultado de los vientos propiciados por los agujeros negros que poblaron el Universo temprano.
«Quedamos sorprendidos al encontrar lo que se correspondía con polvo estelar inmerso en los vientos que soplan hacia el exterior desde agujeros negros supermasivos», declaró Ciska Markwick-Kemper, científico de la Universidad de Manchester, autor de un estudio que publica en su último número la revista Astrophisical Jorunal Letters, basado en observaciones tomadas con el telescopio espacial Spitzer de la NASA. «Esto podría explicar de dónde viene el polvo que fue necesario para la formación de las primeras generaciones de estrellas en el Universo temprano», señaló.
El polvo espacial es esencial para la formación de planetas, estrellas, galaxias e incluso con la vida tal y como la conocemos. El polvo en nuestra esquina del Universo fue transportado por estrellas moribundas que fueron en su día como nuestro Sol. Pero cuando el Universo contaba apenas con una décima parte de sus actuales 13.700 millones de años de edad, las estrellas como el Sol no habían vivido lo suficiente como para morir y producían polvo, la preciosa sustancia que habían adquirido cuando el Universo discurría por sus etapas primigenias.
A pesar de todo esto, los científicos optan por mantenerse en una posición cautelosa y no dar esta teoría sobre la formación del polvo espacial como algo firme, puesto que esperan continuar sus estudios sobre los quasares y descubrir así nuevas cuestiones en torno a ellos. Sobre esto, Markwick-Kemper aseguró que «por ahora, estamos muy emocionados de haber identificado las distintas especies del polvo de un quasar a miles de millones de años luz de distancia».